Se abren las ganas…

Se abren las ganas... a "bocao" limpio       x
con la imagen lejana, pero traviesa,
de un culo redondo y dos tetas bien puestas.

Se abren las ganas sin pausa, sin tregua...
con los ojos clavados en la densa glorieta
de dos torres gemelas, firmes doncellas.

Se abren las ganas en pataletas y refriegas
envuelto en mantos perfumados de frutas selectas...
Dulces como el almíbar, espumosas como la cerveza.

Y sin darte cuenta cuando quieres retenerla
se cubren los ojos con la sombra sedienta
de hambres preñada, de sogas que tensan...
esa que casi siempre, cuando asoma, te desforesta.

Ahora, eres un capullo de seda cosido en su tela de araña,
...suelta sobre pedregales de rallies mafalda.
Un clavo en la carreta de la más humilde leyenda.
Una mota de polvo que le quita el brillo al mundo...
Un fusil de asalto encasquillado de falsas promesas.
Una puta vestal de Cnosos abierta en canal.
Un palacio de hadas/avispas en la cámara de gas
del ventrículo izquierdo de tu alma "almidoná".

Ya no vales "pa ná", ni para echarte "pa lante"
ni para echarte "pa trás"... ni para volver a empezar.
-Todo lo que empieza, -es un riesgo que hay que correr-
¡Ya!


Se ceba el aura

 

Se ceba el aura inocente/virginal       x?
agobiando con su aro más santo
para dejarte el saludo incómodo, salitroso
babas.../sudor de la conciencia.

Te desenfundas de ese pozo/preservativo
donde gravitas suspendido
-por tu mala cabeza/de malas notas-
En esta madrugada/matanza/muda
donde los pájaros chillones
te están volviendo loco...

Liado como una momia,
convertido en un yoyó de arriba abajo
pendes del cáliz de oro y espinas derramado.
Rumias del bolo etéreo
con lo prohibido perdido.../
añorándolo desgravitado para siempre.

Intentas bajarte/zafarte de la noche
mientras te atas los cordones
para salir a pasear/pactar un rato 
con el diablo 
Dios de a cada momento.

Cuantos pecados para nada
pequeño bobo.../estúpido/
traidor de tu alma compulsivo.
Está claro que la plaza de tus corridas
no es de este  mundo.

Conforme te vas haciendo mayor
los perniles de tu obra -a la sombra 
enmohecidos- atufan la sala... 
Antes de que llegue nadie 
ya hueles a podrido desde lejos, 
sin entrarte/secaste...
-Esa es la caricatura 
que ha hecho la vida de ti/contigo-.

El cuerpo sólo es fiel reflejo 
de lo que se cuece dentro...
Tú sigue preocupado; 
-de si esto está bien o mal
a todas horas...-
¡Qué vas a llegar lejos!