No duermo

No duermo ni como relojes,         x  
ni descanso/ni mastico horas
minutos ni segundos.
Ellos están contenidos
encerrados en esa caja
esfera de metal/cristal
con sus manecillas, virolas 
y campanas.

Señalando/recordándome al paso 
de sus agujas/dígitos...
que toda la numeración,
esa circunferencia,
esas lanzas con punta de flecha
-arco incluido
en su templo mecánico...-
forman/configuran lo que también está
dentro de mí -el tiempo-.

Aunque aún continúo
dándole cuerda, dejándolo ir/
dejándome llevar...
Lo observo y me doy cuenta
de lo sensible que es,
la tensión que sufre en su barriga
por la espiral de acero/tripas...
O los cambios climáticos/
meteorológicos de fuerza
en el rum rum de sus engranajes
mi psique, la suya enfermando/enfrentados
de ambos lados en el  tic tac
de la cita.

Me gustaría que se pusiera a andar,
que tuviera piernas para zancadillearlo
para atraparlo y romperlo 
a martillazos.
O ponerle una inyección letal
de óxidos...
sabiendo entonces a ciencia cierta
que no funciona 
y que se habría parado...

Porque no teniendo tiempo
tampoco tendría lugar, ni me tendría a mí
ni yo sería algo...
¿Verdad?

Así que todos muertos 
en el ataúd vacío del cosmos...
-¿Y entonces qué sería la nada
sino la justificación/
       algo por lo que no se puede luchar?

No, seguirías siendo cero...
La excusa de un objetivo que cumplir
atrapado en una ilusión
no nos exime/
ni evita alcanzarlo...

Abrí la caja

Abrí la caja y no era de nadie/             xx?
ni estaba vacía.                 Mentían...    
Pero no lo entendí...
     olía a nuevo/limpio, -negándotelo-.
El gato de Schrödinger.

No sé si quiero renunciar al lujo de no comprender?
¡Y que tenga que plantarse después en la tierra
                         mi desconocimiento...!
     ¡No puedo permitírmelo/ni perdonármelo! ¡¿O sí?!

¡Larga estirpe a la sabiduría en el exilio...!

Herida demasiado grave e itinerante, ¡Verdad?
¿Quién saldrá ganando...? 
El ser del saber o el no saber de la nada¡?

-¡Oh Dios!,  lo que me temía.../     
                          sonríe solo.


P.D.
Existe una dualidad en la comprensión de la realidad 
                           que nos alimenta/elimina
     conforme se distorsionan la notas del concierto
                en la sala/-orejas de cada cual...-
El conocimiento/aprendizaje junto con la razón
nos llevan al huerto por el mismo camino/
conducto del paraiso/
pasadizo/laberinto de tu cerebro.

Nunca saldremos del vacío que se ha llenado
con el saber juntos de todos los tiempos.
Somos una vasija vieja en la lejana lontonanza/
alazena 
del bebé que nunca será hombre...

No saber no sirve 
salvo para empezar a dudar de nuevo.
Cada uno es la distancia entre la verdad
de su entendimiento y la falsedad de la cosecha
            que ha engendrado por el deseo...


Quizás lo único que nos salve
sea la diferencia/ en el contraste de encontrar
                  -por eliminación de pareceres- 
el que puede que no seas... con respecto a lo demás/
y sonreir como el no engañado.

Sonreír es señal de duda... -buena señal-
entre tu interior y la nada/
...una gracia del sistema
que te brinda contenerte de matarlos a todos.
Porque nunca te vas a enterar de lo cierto
en esta puta realidad/alma de mentiras
...y qué mejor que la ironía
para salir al paso 
y seguir como el que quiere llegar algún sitio.

Ser y saber es tropezar dos veces en la misma piedra.
No saber y querer algo es como estar ciego.
Ser, saber y querer... no es lo mismo.
-Uffffff, cada día te/lo lías más.

Soy la pata/pierna/botita/    Calígula de un romano 
en la campaña de la Galia/Germania y Peloponeso 
al mismo tiempo...
-¡Ya!



El libro da calor…

El libro da calor...     xx+
           prueba a ponértelo encima.
Déjalo reposar un instante sobre tu pecho.   
¿Lo notas?
         ¡Qué tibieza!
-como si te mirara dentro...-
Como si fuerais parte del sueño de un niño
que no siente absolutamente nada más que placer.

Cada libro es un viaje, una vasija/
           visita guiada a través del tiempo.
-tuyo y del autor-
Laberinto/alboroto que desde lo alto contemplas
viendo correr al minotauro tras la damisela
                         que por fin se cruzan.
Y se hacen el amor.
Hasta que llega/viene el héroe de turno
           y lo echa todo a perder/-dar al traste...-

Así son los árboles del bosque... 
             pulpa blanca para almacenarla 
             en grandes/duras ollas
-en los cráneos de los significados de sus letras-/
ramas/raíces
...ahora libro/atmósferas de su embalaje, 
                      alas del progenitor...

El libro una vez más te salva/es fuego en potencia
en la leñera, junto a las miserias de tu cuarto.
Y tú el furtivo, el nómada, el cavernario
               en busca de su refugio/calor/abrigo
para las noches de frío en soledad o en compañía...
Y te conviertes como él
        en hojas, papel de un día/de una vida.
-Bajo la lluvia de la atenta mirada
del que ha de arder-

Entonces empiezas/aprendes a actuar con equidad
al sentir lo otro como tuyo.  
Ya no te encuentras ni te sientes solo
    danzando
con el espíritu de las palabras...
También hay un susurro 
             tradruciendo el silencio de su lectura.
Parecido a la voz que antaño te velaba y guiaba 
hasta el portal oscuro del sueño.

Y te duermes rindiéndote/mecido en la brisa/
calma que te acuna
que te ayuda a salir del todo, vaciado
          con el prodigio de la nueva ficción/verdad.
          -Nana para tus neuronas-.