Cada vez que lees,

Cada vez que lees,                xx?
ves una peli/comes/sueñas  
o mantienes una conversación/una relación;
pintas, escribes, contemplas el paisaje, a la gente...
Te vas repasando/recorriendo/corrigiendo
conociendo un poco más.

En la interpretación, actitud que tomas/adoptas
te adaptas/te coges cariño y de la mano también.
Incluso te/le pides una cita, porque sin saberlo
te estás enamorando de continuo contigo mismo.

Te gustaría salir a cenar, compartir el silencio
de una noche de estrellas de verano
con esa luna tímida
y el sol dormido en la más absoluta 
clandestinidad...
Hablando juntos de esas cosas que os pasan/
han pasado
o de las que os gustaría...
-a ojos cerrados-.

Mientras en tu cabeza se acorrala
acomoda esa/la idea...
sólo te cabe un único deseo.
-El mejor pensamiento/actitud posible-.

Acurrucarte a su lado/lecho y hacerle el amor.
¡Echarle un buen/gran polvo!
Que tiemblen las galaxias bajo sus párpados...
¡Hasta el “nú”, hasta la bola!
Quedando pa l’arrastre,
agotados. 
Y fin.

P.D.
Ligar con cualquiera de tus "yo"
                 o lo que sea, 
bajo su punto de vista/cita
no significa nada
si no muere y resucita 
una parte de ti en cada acto 
           o en el empeño... 
-La petite mort-

-¿En tu casa o en la mía?
¡Me da igual, como se antoje...!

Bajan chorretes brillantes

Bajan chorretes brillantes           x
descolgándose por la pared del cristalino...
bichos translúcidos/"filocardos"
paramecios y amebas.
Mientras intento mantener la mirada
después de lo que me has dicho.

Echas a rodar un bola de nieve
sin nada que la detenga
fecundando el óvulo del silencio prescrito
en sentido adverso a las agujas del reloj.
Para que no se pueda marcar con el dedo
la hora que más nos convenga...

Tensas con su fina lluvia
ese puente de soga siniestro
que no lleva ni trae nada a ninguna parte.
¡Y no bromeo!

Sé que estuviste alguna vez muy cerca
porque tiemblan tus piernas
cuando intentas cruzarlo.
Pero te detienes
como un ángel impostor,
un ángel malvado, deleznable
a hombros/espaldas de unos ojos
hundidos en sus cuencas
desaguando un mar de rencor.

¡Ni yo ni nada,
pues vaya un plan...!