Sólidas porcelanas x? con sus culos chocan entre los demás cubiertos, buscando en la mesa su guiso/su condimento. Y lanzadas, hasta perecer en el intento, estrujan el tejido del mantel contra su pecho. Mientras tanto... el fregadero atento, espera rozar sus senos con la brisa del jabón y el estropajo de acero.