Quiero morder a jirones…

Quiero morder a jirones...                x?
el tibio susurro de tu compañía
hasta cuajar cada vértice
en acantilados de ambrosías.

Cuando tu piel se acerca,
me acicalan tormentas crueles/
rayos furtivos se despliegan
con mil ansias descosido
en el gozo de tenerte.

Eres el regazo en el sueño
una franja de luz entre la gente/
Sola... displicente...
un oasis de cordura,
un andar sin camino,
una vereda inmaculada,
el olvido sin presente...

Eres el origen de mi perfidia,
el desahogo/del indefenso escollo.

No me gustaría que tomaras esto
ni en serio, ni como un trofeo...
más bien como la bienvenida
a esta mi guarida/
-acopio de cereal en fermento-.











Alguna vez…

Alguna vez... estas ganas desgañitadas         xx
rebozarán tus entrañas profanas.

Alguna vez... estos golpes de timón
dejarán de navegar solo por mi corazón.

Alguna vez... estiraré el lánguido orbe
moliéndote en el aljibe que escondes.

Alguna vez... esa sinagoga nunca ungida
resbalará desde el friso de mi columna.

Alguna vez... segaré el aire de mi cúpula
dejando volar las palomas hacia tu cuna.

Alguna vez... tus castillos de naipes caerán
con las tropas venidas desde el más allá.

Alguna vez... seré un importante payaso
con las pestañas daré brea al fiel
de tanto desasosiego/de tanto desengaño.

Alguna vez... -me haré- largo tiempo
para calar a todos lo que se cruzaron jodiendo.

Alguna vez... quemaré mis naves/mis retratos,
mis adentros disecados en este dique de desechos.

Alguna vez... intentaré ser más amable
para que tomes y chupes del jugo que no sale.

Alguna vez... te saludaré con la cara de siempre,
clamaré a los cuatro vientos mi desbocada perfidia
de no tenerte nunca, ni con la más mínima brisa.

Entonces...
Querré ser un poeta de estafeta/
correos postales, de bragueta abierta.

Querré ser un artista de brillantes obras
...esas que no empezaste nunca/ni terminaste ¡tonta!

Querré ser un amante fiel a mi ética
y a tu razón “almidoná”/casi hipertensa...

Querré ser un soldado raso,
sin estrellas/capullos, ni arrebatos.

Así, cuando me mires... no tendrás guías ni atriles/
Te escurrirás engarzada entre mis reliquias mártires.