Bajan chorretes brillantes

Bajan chorretes brillantes           x
descolgándose por la pared del cristalino...
bichos translúcidos/"filocardos"
paramecios y amebas.
Mientras intento mantener la mirada
después de lo que me has dicho.

Echas a rodar un bola de nieve
sin nada que la detenga
fecundando el óvulo del silencio prescrito
en sentido adverso a las agujas del reloj.
Para que no se pueda marcar con el dedo
la hora que más nos convenga...

Tensas con su fina lluvia
ese puente de soga siniestro
que no lleva ni trae nada a ninguna parte.
¡Y no bromeo!

Sé que estuviste alguna vez muy cerca
porque tiemblan tus piernas
cuando intentas cruzarlo.
Pero te detienes
como un ángel impostor,
un ángel malvado, deleznable
a hombros/espaldas de unos ojos
hundidos en sus cuencas
desaguando un mar de rencor.

¡Ni yo ni nada,
pues vaya un plan...!

La verdad sin rodeos…

La verdad sin rodeos... tapujos, ni sermones     xx+   
se ha adueñado/Se inventa un óvulo
                  para fecundarlo.
-Es el mismo cuento de siempre...
¡Vale, sigue! Por mí no te cortes/

Gracias.
Y ya puestos a observar/divaguemos...
¡Si es que aún nos queda/hay algo de tiempo!
¡Deduzcamos pues!

¿Somos desperdicio inútil/prepucio, labio
llano y simple del pene/-vagina del cosmos-
chulos de la nada, proxenetas...?
¿¡Por qué vivimos de las sobras/a la sombra de otros!?
      ¿Porque lo hemos heredado,
 porque lo hemos encontrado así¿?

Somos extraños/extranjeros para todo siempre...
Y cómplices/compinches
en este complicado compás de espera/
Alforjas de penitencia, -anécdotas irresolubles-
      doctrinas con las que vivimos, víctimas,
      condenados mucho antes de nacer.

¿Se trata o no de una ayuda indebida/innecesaria,
                          o de un castigo...?
No bastaría entonces con nuestra leal y fiel mirada.
Con nuestra compleja armonía etérea
que subyace desde el interior de la materia
y en oclusión/
eclosión de su combustión
hace posible esta aventura única.

-¡Jesús, María y José!
Hazme sitio en la sacristía/confesionario que voy...
    No,
    que lo tenemos todo lleno/ al completo,
          debes -para otra vez- pedir cita.