Enciendo el aparato/

Enciendo el aparato/             xx             
pero no sintonizo ni indago frecuencia...
Vibro/cauterizo las hondas -megabytes- 
“Dios te bendiga” -me pienso para mis adentros-

Consúmeme oído... estoy contigo en el retiro/
chillidos de la ambulancia por la carretera
camino al hospital/habitáculo de hierro
...desatado me amargas con ese olor 
a baquelita ardiente/tostada.
Un pacto te acomete/ave fénix desatada 
yo sigo igual, sin tregua 
en mi no saber donde estoy.

Dios con sus dedos apagando mi tea
me susurró al oído un secreto...
-ante ti lo hago valer/ 
una vez que no he muerto todavía-
Sin haber hecho uso/acopio de la eternidad prometida;
mortal, -como bien sabes que lo eres...-
también desterrado hoy no vienes conmigo. 
-Y calló...

Eso ya lo sabía... -pensé, 
porque... aunque el dolor
me era tan intenso como desconocido
así que le entregué mi cautiverio
arrancándome del pecho el corazón inútil/ 
a Él debido; por alguna razón 
me estaba escapando de su parecer/perecer.

Esperaba ver disiparse blindada la aguerrida fantasía
con la mano del silencio sobre mi frente mojada.
Los ojos clamaban al cielo en litigio
-tembloroso entre balbuceos constantes-.
La luz que se resistía en aquel sueño tan extraño/efímero...
intermitentes rojas y amarillas como las llamas 
/brasas de Vulcano.

La proyección de lo inigualable suprime y supera
a la imaginación de lo susceptible/concebible. 
Pregunté...?
¡Ah! Eres Tú.
Al descubrirlo a mi lado exclamé.

Por ti mi orgullo muerto/flor en rebeldía.
Ante la palabra inventada pues... del hombre
en un convento de clausura mis votos anulé 
como un sordomudo en un mercado de abastos.
Una huida hacia adelante y la desintegración total.
-A deshora/en deshonra...-.
Pero no sucedía nada del otro mundo
y aburrido cerré los ojos de nuevo.

Berridos/halagos brincando de un suspiro/latido a otro
parecía que no tuvieran hartura... -en el monitor
mis rayitas de fantasma en su cárcel de cuadros-
y ya sin calzón, con una bata de cocinero abierta
por el trasero...
¡Qué no es ninguna nimiedad...! -Le dije
Por favor. -Le insistí...
¡Ahora! 
-Le grité. Esto es una vergüenza...
Ahora es el momento.
¡Hey...! ¿Pero cuál? -Contestó enrabietado.
¡¿A qué te refieres, pequeño saltamontes?
¿No te he dicho que aún NO?
-Y no supe qué decir-.

Una sábana celeste de la nada me cubrió la cabeza.
Él volaba desde la quietud... -no sé a dónde-.
Pero sé que de alguna manera había contactado conmigo.

¿Revelación?
¿Todo esto para qué?
¿Buscarle un sentido...?, no sé.
Nada por pasar/nada por sentir, un pesar atrás/
a ti/de ti...
aunque ya somos ceniza
necesito un espacio para vivir. -Pensé

Cada palpitación es un sitio...
una huella/
una muesca en el revólver.
Somos los pistoleros del tiempo
                  y del destino...
Todo termina alguna vez.
Vivir.../ 
es olvidarse de uno.
-¡Demasiado tarde! 
Somos para siempre la pesadilla de un loco
en la chatarrería/fundición del infierno.
OK.