Mi padre y yo…

Mi padre y yo...       xx+
en el aseo/baño del hospital.  
-De pie los dos 
frente al gran espejo-.

Mientras le voy limpiando el culo...
él se mira zarandeando sus genitales
a lo que le digo: estate quieto
que no puedo ponerte el pañal.

Y le comento:
¿Te conoces papá?... ¿Sabes quién es ese...?
-Pues claro hijo.
¿Cómo has cambiado... eh?  Y asiente con la cabeza.
Por qué no me afeitas, -Me dice.
-¿Esa enfermera tan simpática viene esta tarde,
verdad...?

Lo senté en el sillón... y me miraba como un búho.
¿Qué pasa papá?
-¿Qué es eso que lees...?
Poesía le digo.
Y se encoge de hombros.../ toma su vaso de plástico
de la mesita y le da un sorbo al agua.

Sigue mirándome sin parar...
¿Te pasa algo/te encuentras bien?
Y encoge los hombros de nuevo
mientras se entretiene mirando a una señora
que deambula sin parar por el pasillo.

Me vuelve a mirar...
-¡Qué buque!
Me suelta sin ningún complejo.
-¿¡Has visto eso.../ qué buque!?
Insiste.

Le hago un gesto de censura -que al parecer no entiende-
pues el compañero de habitación 
seguro que lo ha oído...
-no se da cuenta de que el camisón 
la hace enorme-

Ese es mi padre...
Haciéndose el tonto/despistado cuando algo no le interesa.
                                         -Si le riñes...- 
No sé si darlo por cosa/causa perdida o encontrada.
Es curioso el “jodio”, ya está muy mayor
es mi bebé viejo...
93/diez de ellos de malísima calidad/Ictus.

Lo miro y me veo...
Nos miramos y seguimos sin conocernos,
aunque hayamos hablado largo y tendido en bastantes
...insuficientes ocasiones -parece-.
Otras sólo de escucharnos entre los demás.

No lo conozco todavía y menos ahora de esta manera...
Algo tendríamos que haber hecho antes de estar así/
tan al final de nuestro contacto.
-O mejor no-.
¿Quién lo puede saber?
¿Qué es lo que podría mejorar/a él/a mí
...nuestra relación a estas alturas?

No, 
no hay que calentarse mucho la cabeza...
-eso es lo que creo-


No es por nada…

No es por nada...            x
pero se van apilando los enfados
configurando una piña bien compacta.
Apenas quedan espacios en sus celdas
para aguantar más porciones de evasivas
ira, sumisión incontenida...

Piñones presos intratables/
tiros a bocajarro/degüello 
desuello de la pieza...
Todavía chorreando la sangre
por la pata de la mesa/cuchillo 
del matarife.

No se curan/remedian...
ni con las mariposas del arrepentimiento,
ni con el fuego/tizón del perdón póstumo,
ni con la bragueta abierta/suelta,
ni con las bragas “bajás”.

Nada puede hacer cambiar todo esto
de imagen, contenido, forma...
Nada puede sustituir los vocablos vertidos
los volcánicos vacíos dejados en las entrañas
después de la erupción del cruel Apocalipsis.

Lava que calcina al poblado y sus restos...
-señas de identidad de un pasado en común-
Zumbidos de enjambres de abejas rabiosas
atareadas/"atacás” por las arterias dilatadas
de la fina piel de la trampa/traumas/pelea.

Ni resucitar, hacerlas tangibles
asumibles, comestibles
las magras intoxicadas ahora veneno...
Llenas/abarrotadas de muertos sus trincheras
en una táctica de guerra de desgaste
día tras día.

Tal vez... 
En el ocaso del acaso
puede que resultara/pudiera haber sido 
de otra forma, de alguna otra manera.
Pero no sé…
-¡Tu bendito culo/cerebro, ¿dónde están
al suponer esto?!

Hay cosas que si se dicen/tocan
ya no tienen vuelta atrás/impiden una solución...
Que al decirlas te corresponde/corrompes/asignan
una llave de casilla secreta
donde se guardan
con un explosivo/detonante/nido unido a ellas.
Con su llave maestra arrojada al río.

Que desde el mismísimo instante en que las oyes
notas salir de tu boca/la suya...
revientan/estallan en tú cuerpo.
Entonces sientes como todo cambia
alejándote de la estancia/estación al hospital
sin ánimo, sin gas ni ganas
para volver nunca jamás, ni alguna vez...
Incluso te olvidas de inmediato de la clave
santo/señal y seña
con la que lo hubieras evitado/arreglado todo.
-¡Vaya...como el que lo necesitara!

Y una caja y su corazón/coraza
al otro lado de la calle del mundo 
viéndote marchar esperando
expectante...
-Pobre ignorante tú...
¡En el fondo eres tonto de solemnidad!