Los cadáveres

Los cadáveres se insultaban...  x?
-allí abajo.../aquel día-
removidos por la reja/el barbecho del tractor/mentor
y su olor resultante era fétido-fatídico...
Todo contra mí...y su don a remojo/macerándose.
Me estaba convirtiendo en algo total-mente 
diferente a campo abierto
con la luz del día...

Sentí la muerte llegar desde mi corazón 
que aguantó de un tirón la ráfaga de sus latidos
a galope tendido en desconcierto.../ 
colgajos en la promesa de un mundo ¿mejor?

Cada vez más torpe 
el dedo sobre el músculo percutor.
¿Quién lo podía saber...?
¡¿A qué hora vendría el de la guadaña?

Así hablo entre dientes.../-morse para mis adentros-
y no es miedo.
Soliloquios que se instalan/instauran brutal
aplastando las vértebras del homogéneo pecho
en el hormigueo del hormiguero
de cada uno de mis pensamientos en sus trincheras 
con el corazón abatido...

Atravesado por el disparo/haz de heces 
de la insensatez/
desperezo del diálogo las inanimadas causas 
que pululan por el miembro/ambiente de lo ambiguo/
de cada gusano que me germinará en el vientre
para comerse a este que os habla.

El horror al féretro tan oscuro también...
y ciego adentro 
coronado de su brillo de seda 
al tacto de mi mano todavía con vida,
como puntadas de relojero ajustando los segundos
...cuerda del titiritero reloj del cerebro
con cada uno de mis gestos que mido.

Da la impresión de que la materia gris licuada
resbalase como la confitura/mantequilla
por las aceras de la ciudad de las ideas...
Con figuras/trazos/contornos/dibujando al objeto
que la boca abierta del mundo se ha de comer
una vez dichas por el predicador
mientras hoy las olvida nada más oídas...

Sobre nuestra cabeza una paloma blanca sobrevuela/
sobrevive a la cacería...
La he visto hace unos instantes.
Un desconcierto aproximativo de la jauría global
se define distancia hacia nosotros en soledad
a mitad de la carrera hacia el cielo 
y del infierno escapándose.

Nuestro reino no ha llegado aún a La Tierra...
Estamos en proceso de creación/periodo de larva
y descendiendo en picado.
Los que han de morir te saludan... 
Señor
con tu dedo pulgar siempre hacia abajo.

Somos los rehenes castrados de la maldición
...ambición del que antes dijo velar por nosotros.
Los muertos como los locos hay veces que 
ni lo saben... pero los otros, ¿y los otros?
¿Y tú...? ¿A qué huele el cadáver 
de lo que estás haciendo?

El jeroglífico/ abstracto 
laberinto de mis palabras tampoco es escusa...
Lo que ha de ser, será.



La sombra se cae conmigo al brazal

La sombra se cae conmigo al brazal        x
pero soy yo el que se moja.
He resbalado en la hierba
deslizándome hasta el fango
mientras ella permanece tirada, sin inmutarse,
como si no nos hubiera pasado nada.

Al salir me di cuenta de que la bardiza
tapaba la escasa luz que procedía
del poste del alumbrado de la senda.
Creí por un momento que pasaba de mí.

La pobre no estaba/había desaparecido...
Una guadaña de oscuridad
la había seccionado por la cintura
lejos de la otra mitad
fragmentada por el alambre y las cañas.

Ahora sé cuando recobro la verticalidad
y la observo entera en la pared
que sigue pareciéndose a mí.
Anda algo torcida
como si le doliera algo...