Amanece en el lugar

Amanece en el lugar de siempre...  xx  
La habitación está tibia,
             la avispa persigue a la mosca...
             la tinaja del agua/ganas vacía
             el mosquito que no te ha dejado dormir
-ni Dios sabe dónde está...-.

Unas escamas de costra de cal/salitres 
                     al pie de la escalera al bajar...
                 Mientras te quitas la camiseta del pijama 
para cambiar/combatirte
darte una ducha de agua caliente... al vapor 
del alma que se te escapa atrapada en el cristal.
Chorretosa, de lágrima fácil/
                                   hasta el suelo.

El Universo y tú a solas, cuando te miras al espejo
-en duelo- en mitad de la calle.
Sobre tu piel el dibujo a imagen y semejanzas
       de la tierra cuarteada por la sequedad...
con sus hierbajos acartonados/manchas/lagunas del fango; 
algunas de aguas turbias
                         canalizadas en azul/o rojo...
y una huella de lombríz en el fondo del estanque
que no alcanzo a distinguir...

Su anacronía/-avioncito de papel- salta desde la ventana 
de tu corazón 
empujada por la mano del niño 
                   que ayer te hizo volar...
Las golondrinas posando como muñecos de futbolín
en los cables de la corriente
ni se inmutan.

Otra vez el espejo/tras la puerta de los sueños doblados 
...todos metidos en el mismo saco del tío Saín.
Paquete, 
cuarto de baño/cuadro de Dorian Grey incluidos...
Y el espíritu infinito de no envejecer
        hecho papilla por la trituradora de la realidad.
        Como ese despertador saltando en la mesita de noche
-a todo gas-
bailándole al tiempo.

-Otra vez las sobras.../ -sólo te alimentas de cosas malas-.
Tú también estás metido en el ajo, ¡qué lo sepas!?.



La sombra se cae conmigo al brazal

La sombra se cae conmigo al brazal        x
pero soy yo el que se moja.
He resbalado en la hierba
deslizándome hasta el fango
mientras ella permanece tirada, sin inmutarse,
como si no nos hubiera pasado nada.

Al salir me di cuenta de que la bardiza
tapaba la escasa luz que procedía
del poste del alumbrado de la senda.
Creí por un momento que pasaba de mí.

La pobre no estaba/había desaparecido...
Una guadaña de oscuridad
la había seccionado por la cintura
lejos de la otra mitad
fragmentada por el alambre y las cañas.

Ahora sé cuando recobro la verticalidad
y la observo entera en la pared
que sigue pareciéndose a mí.
Anda algo torcida
como si le doliera algo...