Me duelen

Me duelen las puntas de los dedos...           xx
La costura de los bolsillos de los tejanos 
aprietan mis manos,
los clavan en las ingles 
hasta el apéndice/bazo.

Tengo tanto frío esta noche
que los pies son como guarismos de penado,
paseando sus zapatos de goma congelada
por el corredor de la muerte...

Ya, el filo de las baldosas y las esquinas
parecen nuevas trincheras
en este drama/ejército/ejercicio de penas.
Casi me resbalo/patino, aterrizo
sin haber llegado
en cualquiera de ellas...

Tijeretas de vapor de amor
redoblan mi dolor
en este padre nuestro rancio.
Escarabajos de lejía y ajo
recorren las vías venéreas
en la Vigilia Pascual
de este Sábado Santo...

Me duele hasta el vaho aborigen,
que sale a estampidas/encapsulado...
de tantas migrañas suicidas
que permanecían en mi pecho abrigado.

Me quedo quieto, con la venganza “envainá”
mientras un silbo me rebana la garganta,
-un dirigible sin rumbo
donde dormitaba mi alma...-.

Ya no puedo más
ese mamón estirado le gusta,
su mirada la delata.
Me voy a mi casa/muy despacio,
a ver si mañana llama...
Puede que tenga otra oportunidad
para reventar este relicario
que nunca acaba.


Busco en la página

Busco en la página algo interesante...       x
He notado los restos de un doblez
olvidado en una de sus esquinas.
Pero no doy/ni encuentro el motivo.
Puede que sólo sea la marca del lugar
por donde lo dejó alguna vez...
Y lo releo sin acierto,
empeñado por una sensación ajena
que hace que me sienta extraño
buscando...
Así que, aquí estoy...
como un barquero en la orilla del río
sentado en una silla de morera,
dándole forma al culo/sesos
mirando el agua,
la maroma,
las cañas,
los pájaros,
los insectos...
A que pase alguien/algo
para llevarlo a la otra orilla conmigo,
alguna pista o razón donde atracar...

De seguir así, parece que no voy 
a terminar nunca el libro.
Ha descendido demasiado 
el nivel de su caudal, casi toco fondo.
Y las ganas de tirarte/tenderte 
en la arena de las letras... 
también.