Eres triste

Eres triste y lo olvido...       xx+  
como sangre precipitándose al vacío de lo esencial.
Soy tu aliado.../      no estás solo.
Reconócete abierto, 
-sin lugar fijo-       
                         /singular...                

-¡¡Corre/escapa...! 
                      /es otro.

P.D.
Pretendes evitar que tus respuestas asiduas -a todo-
tu comportamiento repetitivo...        te atosigue.
Casi angustiado/perseguido por ti mismo
        el que eres  y sabes -tal cual-
no te deja en paz -ni a sol ni a sombra...-

Nos cansamos de ser el que somos/
Nos cansamos de oírnos, 
de vernos.
Somos de la sombra que nos persigue 
pegada a los pies... 
                  su fugitivo/fans favorito.
Alma que corre contagiada y nos empuja
de una sed que nos devora 
por la luz del saberse/ ya conocida...

Buscamos al otro, al que queremos de verdad/
al escondido...
Vivimos del futuro que nunca será
       y en su reencarnación pensantes
     abandonamos la idea de conseguirlo hoy.

Nunca sabremos nada, salvo esto...
Lo de antes o el pensamiento en el después 
nos aplasta/
su sabor -a mentiras piadosas/amañadas-
       puede más que el hambre del día a día.

Nos observamos y creemos en lo que hemos visto.
Soñamos y nos ilusiona 
el poder de la transformación de la realidad.
Pero al final volvemos donde mismo...
donde nos hemos criado/ 
enseñado
refugiados en el de siempre.

No se puede huir de lo que quieres/ 
ni sabes cómo escapar...






“Lo esencial es invisible a los ojos”

Frases muleta en las que se apoyan/elige la gente/
las mentes de-caidas...

L'essentiel est invisible aux yeux
"Lo esencial es invisible a los ojos"
La frase aparece en el capítulo 21 de "El principito",
obra del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry.

Variación/cover/pregunta...//

No, 
lo esencial no debe estar fuera del alcance de los ojos.
Cualquier cosa no significa nada, -ni fuera ni dentro de uno-
si antes no ha sido percibida por los sentidos.
Si a eso le añadimos el caos interior incapaz de apreciar
la verdadera sustancia del objeto
sólo le faltaba imaginarlo o endiosarlo.
En este caso concreto
es eso que llamamos corazón/ el traidor.

luciodata