Acabo de echar

Acabo de echar un buen polvo...           xx
Ha durado una eternidad
de tan sólo tres minutos terrestres.
Nos hemos corrido ambos
los dos juntos 
-...y no al mismo tiempo-.

Desbrozando la noche, empezamos
envueltos en un color crudo/
cocido al vapor que emana 
de las sensaciones
descomponiendo el aire
en medio de un bonito silencio
que imitaba al de verdad.

Ahora,
condolido por la duda
que ha brotado al acabar así...
-tan pronto-
de esa manera tan vulgar.
Me duele el gozo desesperado/desparramado
que no entiende nada
de todo esto que ha mal pasado.

Le he dicho que ha sido por un tirón
el no haber aguantado un poco más.
Espero que ella lo entienda...
-cosa que yo no-.
Pues la sombra del colchón/sábana
al levantarnos
no parece que sea lo suficientemente profunda
-dándonos la razón a los tres...-

-Nihil novum sub sole (Eclesiastés 1, 10).


Tengo desparramado

Tengo desparramado el ánimo      x
por todo el parabrisas
estrellado en un accidente
de pelonchones de ninfas.

Enjambres hambrientos
en las flores de mis pupilas/
ombligos de un rostro
raspando carátulas de acertijos.

Esta lámpara de petróleo
mastica en zozobra
al medio día de un sol tenue.
Se recuesta dando luz en una senda
por la que paseo a golpe de legón.
-Depravado caracol arrastrando
su músculo por las alcanzabas
del pendulón látigo/latido.-

Te crece el colmillo de la vejez
con su saliva colgante
lisiado por el ligero respiro
del meneo de la cuchara.
-Devoción devota del observante-

Ojo del huracán que riza tu mundo
sobre el musgo de sanguijuelas
en la matriz empalmada del brazal
donde se cuece el cielo/
cieno gris...

Un par de piedras vivas,
un saco, una cuerda cerca
a la orilla del río.
Eso es lo que te falta.
Alguien sabrá
qué hacer con todo eso...