He seguido

He seguido todas las indicaciones/instrucciones/     xx?
                                 inclinaciones...         
 -pero no era así-
¡Por Dios.../ 
es como si nos hubieran estado engañando a posta...!!     

Destilé y saqué la retorcida luz de la PALABRA 
de su garganta atravesada...
-esa garrapata detrás de la oreja 
            chupando de nuestro cerebro-
            Hasta partirme el corazón por la mitad 
  con la hoja/
navaja de afeitar los cadáveres 
en el tanatorio del deseo.
                     
Después fui organizando las nubes por orden alfabético/
de lo que desdibujaban al sobrevolarme/
                         sobrepasarme...
Pero este nido de piojos/ojo del viento
me eleva alto/
más lejos de lo que pueda volver a volar
del que podía haber sido
y me va a soltar bien arriba/...  mientras me dosifico
desinflo del gas de helio/de los sueños... 
Cuando no tengamos fuerza ya.../  -ninguno de los míos-
    lo sé/ bajaré a por ti soltando lastre
cagando leches...

Estoy escribiendo -para mi recaída- un diario 
casi profético/poco poético, prosa fría/
al amparo del brillo verde de la única luciérnaga
que queda en este mundo.
Realmente triste.../bastante triste...
para re-leerme/
re-almarme 
cuando ya esté muerto....  o por casualidad 
haya aterrizado??
                    No sé dónde... -me digo
¡Y para qué/ -también es ninguna otra opcción-

Y seré/me veré como un sosoman/
al espejo del entrenador-exterminador aporreado 
entre las cuerdas/cruceta del rin
con la toalla en la cabeza soltando-emanando vapor 
de la loco-motora
inadaptada a unas vías/vida séptica...
y todos gritando a mi alrededor
mientras la sangre gotea mezclada con el sudor
y el llanto.../ pero ya he perdido.

-¿A qué se corresponde...? ¡Sólo dilo...! 
¿Quieres seguir en la pelea...?
¡Como si tuvieras que salvarte de algo...? -Me preguntó
La muerte es el camino en vida/
por el que no tienes más remedio que pasar...
-no importa el resultado-
ahora ya no tienes de qué preocuparte... -pensé
todo está abortado/dirigido
predestinado a su fin.

No sabía si estaba en el cielo o en el infierno...
hasta que una mano me tocó
y alguien me dijo...
-Es por aquí, pasa/ -y no vi a nadie- pero entré.
Ahora todo es gris, no hay color
pero la longitud de onda del sonido e imagen 
y de su eco en el laberinto de trincheras
cuando vuelve todo a mi cabeza.
-parece que lo conozco-.
Y entonces creo en una posibilidad...  Yo.