Si una de tus palabras

Si una de tus palabras vuela        xx
con la más leve esperanza
de quebrantar cualquier morada
y en silencio la requisas
reduciéndola a la nada...

Si recoges en el cuenco de tu mano
las esencias más íntimas
de la madre naturaleza
y las enseñas y compartes con aquellos
que la confinan y atropellan.

Si logras desmoronar hoja por hoja
el frondoso árbol del sueño...

Si una mirada te produce mil emociones
y una a una la saboreas y quieres con gana.

Si modelas con tus manos
el barro de tu cerebro
en cuando más cocido está
ni siquiera te consideras alfarero.

Si el silencio es tu guardián,
la soledad tu aliada,
la noche tu compañera,
y el alba tu almohada...


Si consigues que tu imagen
sea por siempre
la identidad de tu espíritu,
puede que entonces...
-en esta tierra-
además de polvo/
cries
plantes algún matujo.




Ondeaba la mora “tronchá”

Ondeaba la mora "tronchá"       xx
en la reja maciza
al amparo venéreo
de la brisa alcalina.

Tenderetes de zarzas
alfombran supinas
las trincheras desplegadas
al hambriento suicida...
Picadero de alondras/
almirez de jauría.

Al raso se descara
con la chicharra dormida
en la mocosa glorieta
de nalgas embutida.
Abrevadero salobre/
rubor que lubrica.

Y envuelto entre guijarros
tizón se obstina...
en echarle de nuevo las cartas
en su ascensión a la mina.

Y solo son nanas bobaliconas
que pretéritas confinan
a su lindo templario
en tan angosta agonía.

Pues hace gala el insensato
de penacho tente tieso.
Y no es -nada más...-
que un payaso de serrín
envuelto en pellejo.