Por donde te busco…

Por donde te busco... me encuentro           xx
y revuelto entre ropas antiguas de cuerpos nuevos
me atornillo en tu desdeño.

Afilo la espada certera de mis ganas,
haciendo jirones con las horas que te espero.
El péndulo y las agujas se clavan en mi pecho,
una me saca el corazón, la otra los sesos.

Quiero tragarte con la saliva atrasada
de cada día que te pierdo...
morderte los labios más tiernos
debajo de la mesa, en el brasero del infierno.

Aunque todas las estrellas del firmamento
me hubieran dicho lo mucho que te quiero/deseo,
aun así, dudaría de que fuera cierto.
Y más aún, no habría naves en el Universo
para embarcar un solo polizón de este tormento.

Porque sólo soy...
un gladiador de chocolatinas de colegio,
minusválido compulsivo,
majestuoso engendro,
espina dorsal de cactus seco.
Nunca me encontraré contigo en el cielo.
Me perdí mucho antes de estar despierto.


Se ceba el aura

 

Se ceba el aura inocente/virginal       x?
agobiando con su aro más santo
para dejarte el saludo incómodo, salitroso
babas.../sudor de la conciencia.

Te desenfundas de ese pozo/preservativo
donde gravitas suspendido
-por tu mala cabeza/de malas notas-
En esta madrugada/matanza/muda
donde los pájaros chillones
te están volviendo loco...

Liado como una momia,
convertido en un yoyó de arriba abajo
pendes del cáliz de oro y espinas derramado.
Rumias del bolo etéreo
con lo prohibido perdido.../
añorándolo desgravitado para siempre.

Intentas bajarte/zafarte de la noche
mientras te atas los cordones
para salir a pasear/pactar un rato 
con el diablo 
Dios de a cada momento.

Cuantos pecados para nada
pequeño bobo.../estúpido/
traidor de tu alma compulsivo.
Está claro que la plaza de tus corridas
no es de este  mundo.

Conforme te vas haciendo mayor
los perniles de tu obra -a la sombra 
enmohecidos- atufan la sala... 
Antes de que llegue nadie 
ya hueles a podrido desde lejos, 
sin entrarte/secaste...
-Esa es la caricatura 
que ha hecho la vida de ti/contigo-.

El cuerpo sólo es fiel reflejo 
de lo que se cuece dentro...
Tú sigue preocupado; 
-de si esto está bien o mal
a todas horas...-
¡Qué vas a llegar lejos!