En primera persona

En primera persona respiro lento;    xx
en segunda me hundo despacio,
en tercera 
prefiero que no exista ninguno de los dos, 
¡ni un yo... -nada ni nadie-
      sería lo mejor para todos...

Peleo y retrocedo.../giro mientras sostengo 
sujeto en la mano de lo que me voy!
-¿Y eso no es un juego?

En propagación de pareceres de/en mi ser abandonado,
cada puntada del deseo
es una capilla de oración/banco de arenas movedizas
sin ningún resuello-crédito...
-¡Sí, aflígete!

Cautivo me reconozco bajo la mordaza/enmohecida azacaya...
lucha/lanza del tiempo...
tomándome poseído/cosido por sus finos brazos/garfios, 
-garras de la pantera negra/mascota de la muerte-
       que me quiere sacar las tripas de lo que pienso
                                         de todo esto...

Un mendigar desamparado se inflama, 
andamio de gandul como sombra de estatua/
-monumento al que seré...-
Porque hagas lo que hagas
siempre te van a levantar la malla 
a los pies de la cruz negra en la plaza del pueblo.

Espinas de la corona del Satanás hippie
bajo los faldones calientes de la mesa de camilla/brasero
de la melancolía/desigualdad/incontinencia
en la carne donde me refugio/infierno al que parasito
y le pido perdón por no haber llegado antes...

Casco/ascos de mis sesos.../nave nodriza/cicatrices/
entre las culebras de Medusa/tumba ambulante 
a grieta abierta...
Mis dioses no son de este mundo;
ni de ningún otro planeta/tengo constancia de ello...

Soy un nómada atemporal... 
Un sueño sin crepúsculo/sin auroras/
sin diabetes ni colesterol.../-sin vida-
amasado en las tonterias/bufonadas de mi tinta 
entre los hierros retorcidos de Neptuno/horqueta/
tridente metido por el culo.
-tiritando de nervios a la vieja/promiscua usanza...-
atrapado en el fango del fondo marino/manicomio
del pez volador fuera de la pecera viendo la tv...

Fruto de la vejez/edad avanzada.../costuras rotas 
del cráneo, huecos por donde entran a por ti 
los lobos de la noche/de la estepa/
espesa etapa del ocaso tatiturno germinado
que no termina de brotar por el frío
helor del martillo mientras baja y te machaca...

La luna blanca en la noche con su monóculo te mira/
mientras un dragón serpentea/nada en el cielo
aguas arriba del corazón 
esculpido por el esfuerzo de amar.
El aliento y el humo que sale de su boca en tu busca 
lo vacía/sorbe para afuera el espíritu de vigilias 
que vigilaban al reo atado al carro
camino del patíbulo.
Todo arde/ antes o después y sin ayuda...
Tu fantasma lo persigue en el sueño/huyes
                mientras te despiertas/ 
Es lo que me dice el muy bribón
al oído del ciego abrir de ojos...

-Disfruto con ello para guardar la línea.
Y yo... -le contesto mientras seguimos corriendo.
-¿Mañana vas al gimnasio? 
¡Pues sí, colega...
Bueno... pues nos vemos allí;
y lleva ropa cómoda/



Sufrir, dormir… ¿Qué más da?

Sufrir, dormir… ¿Qué más da?        xxx+
Estar siempre delante de uno
  eso sí que es triste.

Que fácil sería dejarse conquistar
             presa del sueño
  y cerrando los ojos abatido
ceder a la presión de las cosas...
Quién puede saber   con/en cada viaje
cual es su destino final,
                         y si lo busca
encontrarlo igual que imaginó.

Irte, volver…
    volverte a ir o para no volver.
Partir casi sin quererlo, porque sí...               
  cada vez más lejos más a menudo.               
Sin horizonte, sin red, sin cielo ni fronteras
  y tardando un segundo menos en reconciliarte
hacerte eco de una conciencia.     Soñar
desprovisto de alas embriagado/medio borracho
     por los confines del universo.

¡Qué felicidad tan intensa/inmensa!
    ¡Qué paz tan infinita y maravillosa!
Errante, sin fuerza alguna
por los páramos del instinto/intelecto/intestinos
 del caos que se expande atravesándonos.
       Vagabundo, perdiéndote en caída libre
hacia el vacío 
aventurero/amodorrado  
    sin apreciar ser cuerpo de nada.

Irte, volver una y otra vez.                                  
Y así cuantas veces sean necesarias...              
Salir de ti, de tu vida, de tu conocimiento/ente
en soledad
         con la lentitud/cadencia dúctil
de un suspiro de fe.
   Y sucumbir en su profundo plácido letargo/
latido coherente contigo mismo.  Olvidado/
     olvidándote del olvido que te busca necesario
y quién sabe si también para lo que nunca pasó
              o el nunca jamás de lo ocurrido...

Irte, volver
       sin más problemas que el mismo cansancio
de la penúltima vez que te aguarde/persigas/         
                        lo encuentres/aguantes...
Y adivinar/trazar conjeturas con los dedos
en el cristal empañado/empeñado/                
              preñado del pensamiento.

Apisonadora que te pasa por encima
que te plancha sacándote las tripas/sesos fuera
     esparcidos por el pavimento friéndose abrasados
por el sol y el alquitrán de la perra experiencia.
  Esos días malgastados/mal olientes desmenuzándote 
como pasto/ratas del diablo.

Irte, volver
         volverte a ir...
Frente a frente ante la ilusión perdurable
    quemada/podrida ya nuestra suerte
al fin muertos de/entre todo lo que existió.          
Envueltos en maderas de pino/púas/penas
           regalo de/a la tierra por su traición.
Y echar en falta quizá  -como motor-
lo que no tuvimos ni conocemos aún. 

Ir, volver…
¿¡Pero qué es esto!?
                    ¿De qué se trata!?  
¿Dónde voy….?, ¿de qué vuelvo?

Nada, todo, yo...         el mundo.
Y mis particulares ojos detrás de la ventanilla,
al otro lado  sentado/echado en/hacia su hombro
inane/estéril/descarnado/invisible,
empujado por la inercia de lo inconsolable/inconcebible. 
Sigo, espero... sueño conmigo dentro
en el escándalo/intervalo de pasiones
una y cien mil veces harto.
    
   Y yo, otra vez yo...      delante mía.
¿¡Qué hago aquí!
    ¿Qué soy…!!?     
Me persigo/persino en su reverso y me venero
me veo raro, muy raro            como a un extraño.
Igual que una batería de fotos/cruz/soga/trofeo...
        relicario al cuello de un ahogado/ahorcado.
Es difícil mirar, abrir los ojos
               y ver siempre al mismo!
Y así: yo, la vida...           uno.
    ¡Estoy/espero… sigo!

Irte, volver…                                    
                          ¿A qué/de qué...!?
¿Y qué me importa ya?
Si no soy más que nada.       La nada
del antes de mi concepción ya gastado
        un asco de lo no nacido.         Acaso
un cacho/reducto minúsculo de espacio/tiempo
                     escupitajo echado a perder.
Y pareciéndome verdad entre todo ello
  un engaño más...

No, nada…                  soy nada.
Nada sobre la nada más inmunda y miserable
que se haya gestado jamás.
  ¡Menos que nada…                             
         maldita y bienaventurada nada.
Y aun así, late mi corazón y lloran mis ojos       
cuando me siento tan vil/inútil.
Y aprieto los dientes, los puños
        y me tiro de rodillas al suelo                    
                 ante ti.../mi yo.
-El que fuimos, el que nunca será-
  Y te odio igual que ayer te quise sin saberlo
y no me siento libre de ninguno de los dos.
                                          
                                          Y espero…
Tengo sueño…/mucho sueño!

-Rezaré por ti... colega.