Cautivo en los módulos del tren

Cautivo en los módulos del tren       x
viajo con las imágenes dobladas.
Cautivo de condiciones adjetivas
que se encasquillan en las horas pasadas.

Alguna vez estiraré los muelles de alambre,
donde rebota este delinquir trashumante.
Alguna vez, con zarzas trepadoras,
enredaré este diploma de Sodoma y "Modorra".

Entonces, templarán su pulso todas las miradas,
rondaran esquivos los efímeros cupidos
con sus flechas flácidas por no tener tino.

Habitarán los sabios consejos en el tálamo
de este antigravitatorio desconsuelo
y mudarán la piel y la carne
con escofinas de hambre y cielo.

Claro está, necesitaré alguna ayudita,
unas pelas extraterrestres de cepillos de iglesia
para material epistolar y expenduría de textos.
A vuestra disposición eternamente, espero...

¡Ah! Si creen en este raposo siervo les agradecería
un rollico de papel seco para después de defecar
en todos los portales del bananero intelecto.
¡Chao!...

Tras de mi muerte

Tras de mi muerte cautivo...         xx                   
                soy preso y carcelero;
              sin ningún interés particular/
ejecutándome de continuo
por mi propio juicio convicto y resuelto.

De modo que, sin hacer lo que debo,
   doy rienda suelta en el cauce de los despropósitos
a esos escritos que me colapsan.../ y contemplan.
Escritos al rojo vivo, 
incendiarios
llenos del hechizo/glamour desde mi interior, 
preferidos o pérfidos... 
ya sereno.

Restriego mi genio/genitales por el lodo
   en señal de la fe que me proceso/
              ...por la necesidad de aliviar el picor   
/dolor que me produce en el culo
la introducción a la filosofía de la vida.

La naturaleza como ente global...
         al que hay que alimentar y darle teta/              
 mantener e incrementar infinidad de necesidades 
                         -como a un crío chico-
sin ningún tipo de obviedad/salvedad/
voluntariedad... 
que desde hace tiempo me rodea y paraliza
incomprensiblemente abyecto chupando de mi sangre...

Amor y odio se dan cruzando sus brazos
la cicuta en brindis. 
El sentido de vivir es su lucha... -Me digo
Si no fuera por el hombre -el yo que los interfiere- 
seguro que serían buenos amigos... 
     como faceta de una vaga posibilidad.

No sé lo que duraré, ni el por qué de todo esto
    ha sido así.../ni me arrepiento
en el caso sublime/
hipotético de que se pudiera remediar...

El rastro/rostro de lo que persigo
                               permanece enmascarado
     y nunca alcanzaré a contemplarlo
tal como debió de ser en su nacimiento
desnudo, puro...
sin ninguna sustancia contaminante/alucinógena/
Musgos y salitre
del envejecimiento del cosmos de la humanidad
                   se aparean mientras duermo...
por lo que me siento completa-mente confundido.

Pero en su búsqueda
las cargas de profundidad/presión...
       las cagadas de cabrón, -que lo soy-
se van a quedar secas pasados los días/
como la flor aplastada del azafrán
          de las hojas del libro/
y del espíritu.           

Las matas silvestres como los animales salvajes/
-otras personas las van a deshacer...- 
igual que la lluvia o el frío,
          incluso las pisadas de algún senderista
sin vocación ni ganas de hacer daño.

Toda esta palabrería va a quedar en nada...
excepto de refugio en mi cabaña/-su progenitor-
       junto al río, junto a mi cueva en la arena
y la cuerda colgando en los sauces llorones/chopos
blancos de los primeros años/baño
   antes de que bajara el caudal de las fuerzas 
con la creciente corriente
-inconveniencia de la edad...-

Los miraré/leeré bien atento
  una noche de tantas, de esas que me gustan;
          y sabré que no lo he conseguido...
el reconstruir/recomponer ese puzle
que andaba por ahí suelto...
 -Mi vida-.

Pero entonces ya me va a dar igual/exactamente lo mismo
todo lo que les pase después...
Es mi batalla/mis soldaditos 
y lo dispongo así...
como el azar/suerte me han enseñado
      en este maldito tablero/baile de máscaras/
                  -divino mundo del diablo-.

Y de esta manera/hasta que me canse... -pienso perecer-.
¡Chao!
Hasta siempre.
Mi amor/odio los hago tuyos también
y para variar... 
envueltos en una persiana de varetas mágicas de papel/
                         pergamino/pantalla del Internet. 
                                               Lo siento.

¡Si tú supieras, amigo...!
Todo lo que me cabe/llevo dentro y no atino a largar...
te olvidarías de mí, te lo juro,
    -te puedo resultar tóxico/pernicioso-/ huye de mí!.

El que advierte es un cobarde, -como siempre lo hago-
...que también.
Pero bueno, que me largo...  
¡Es lo que hay/
Bye.




No podía haber empezado mejor…

No podía haber empezado mejor...       xx+  
sin que se resquebrajara/descompusiera
en cuarenta y dos pedazos...   -que los conté-.
Una descarga de cosquillas había sacudido
su vientre/cintura.
Mí mano no la quité de allí...

Sus caderas, muslos, sexo... de cera líquida
aún no cobraban la forma
de lo que estaba pasando por nuestra cabeza...
La sed de su veneno ardía en mi prolongación hiniesta
dispuesto a atravesar su orbe escarlata
de la ira embravecida por las ganas del gozo/pozo
todavía no resuelto de su calentura.
Y continué... cosa que te contaré más adelante.

Las medallas me las fui confeccionando yo solito
con las servilletas/clínex sobrantes.
Las dibujé/recorté de todas las formas/
maneras posibles e inimaginables...
Recordando aquél momento inmenso, soberbio
tan dulce, eficaz/edificante...
Mientras ella prendía un cigarro 
de boquilla marrón con motitas blancas.

Yo la miraba, la veía serena/relajada
todavía caliente, sudorosa, pero en calma.
Como el mar después de la tempestad
con la playa llena de señales de la contienda.  
Sometida al vicio/desahogo del descanso...            
con el sabor/olor de la nicotina/tabaco.
Las paredes estaban igual que al principio
cerrándonos/acogiendo nuestra intimidad rota.
Como a dos críos tras las travesuras/fechoría.
Y seguí sumándome medallas a cual más mona...
y ella no paraba de fumar.

Me gustaba encantado ese aroma
fluyendo entre los demás... alicatado
a tabaco rubio americano
digerido por mi tigresa/dragón favorito.
Y lo busqué de entre sus labios/boca
con un beso fratricida/cautivo
que me devolvía el tono/empalme.               
Y deje de hacer el payaso con tanto papel            
y pasé al ataque de segundas.
¿Otra mano/ronda/partida… imaginé...?
Ella no dijo nada,  sólo sonrió.

-¡Y las ganas tuyas.../calandria! 
¡Todavía crees en los reyes magos...?