Caprichos mundanos…

Caprichos mundanos...    x+
campos sin arar.
Presumidos diablos,
carceleros en el mar.

Cacharros de barro,
castañuelas de “graná”.
Ecuestre sepultura/
banasta "almidoná".

Recitales matutinos,
grageas "endulzás".
Viperina alabanza...
clímax sin llegar.

Bozal de harapos,
cagarruta "empotrá".
Hule de esencias/
migajas de mortal.


P.D.
Hay un aderezo imaginario
como ese amigo/ o del padre ideal 
con el que soñabas...
y lo sustituyes entonces de mayor
                   por un bien.

A mayor falta/  mayor represión/fatalidad
         -...en la necesidad de compensar-.
Somos de lo que no hemos tenido y deseado
su ejemplo vivo/escusa de la excepción/aceptación
                            que confirma las reglas 
de que nunca alcanzaremos la felicidad por completo...

Somos de la posesión... su esclavo,
de la falta... -siempre su amo por dilucidar-
de lo que te dan, su criado...
de lo que no dejes de pensar/pasar
...su pesar y su muerte.

Nuestra liberación consiste en el dominio
de la voluntad/instintos...
para que no anden
por ahí sueltos machacándonos.
¿Y entonces para qué vivir!
sin esa pequeña batalla de las Termópilas...?

Los griegos son la causa/cuna de occidente
-se nos adelantaron!-
en ella mamaron de los manantiales del Olimpo
y del flujo de gentes/ caminantes que llegaron
hasta las faldas de la hembra del mundo/oriente.

Somos los hijos del rastro que han dejado, 
-el rostro al otro lado del camino/
la cara y la cruz de su moneda de cambio-
Y la montaña sigue creciendo...
empujada desde abajo.







Nunca olvidaré

Nunca olvidaré           x
como sobran las palabras
cuando con un solo gesto
se rinde el lechero
por la “patá” de la vaca.

Nunca olvidaré
como sobran los suspiros
cuando la intención pretenciosa
sentencia la armonía elegida
y no hay quien diga
esta mierda es mía.

Nunca olvidaré
que no hay más inocencia que la perdida,
ni más mentiras que las dichas,
ni más prometedoras palabras
que aquellas nunca oídas.

Nunca olvidaré,
que sólo hay dos ojos
y un cuerpo ávido de mantenimiento.
Que la guerra es mejor consejera
para combatir a tumba abierta.

Nunca olvidaré
que nunca es demasiado
para no pretender algo.
Siempre es poco para no hacer nada,
mientras reposes en cagarrutas
de cabrón de cabra.

P.D.
Cuando sepamos calcular y medirlo todo
nuestra existencia no tendrá sentido.