Estoy entre cortezas de pistacho, x cáscaras de huevo y de naranja, trozos de papel arrugado, una botella medio vacía, un paquete medio lleno con un sol de justicia al medio día de mi castigo echando un vale. Y puesto a esperar, sueño: ¿qué me gustaría? Me gustaría tener un jaguar negro carbón turbio azurita con la tapicería marfil elefante dormido. Me gustaría ser un llanto de corteza de limón sobre los polvos calcáreos del tocino de cielo. Me gustaría ser la polilla olvidada, perdida jugando con el mapa del tesoro en el baúl del pirata del museo de cera. Me gustaría hacerme amigo del sastre que cose los pétalos de las flores de plástico. Me gustaría ser un pez sombrilla en esta pecera de avispas, en esta marmita de linternas, con esta ingle de mico... Me gustaría embutirme en la fina tripa plegada en el sinfín recopilando el magro de lo que no pudo ser. Me gustaría una fosa común para las migas de pan del hambre aserradas por el mismo cuchillo que parte el melón y la conciencia sobre el hule de la mesa en las noches de verano. Me gustaría tuyo, un beso de despedida en una góndola trirreme del tráfico ilegal de vísceras cada vez que lo pienso... -Venecia no es para ti.