Huyen las olas

Huyen las olas        x
que la arena devora
en continuos aletazos
desplegados en zozobra...
entre babeantes suspiros sin honra.

Desarbolando el casto relicario
con pregones de perpetua atonía
que dejan en cueros vivos
a la luz vidriada que las poseía.

Hasta que se apaga el llanto en bonanza
con la pueril brida de la azacaya,
esa que siega y empapa
la meseta que antes palpitaba.








Sin un final claro

Sin un final claro       x
la ausencia de principio
marca la meta,
matiza la línea
destroza los temas...
Ya la cólera en bonanza
rompe la ilusión en queja.

Cancelas la cita,
indultas las venas
...retomas las llagas
limpiando cisternas.
Balando ojerizas
copos de avena.

Todo da vueltas...
sientes fría la imagen
y matracas tu voz
en mozas verbenas,
con los ojos lisiados
enhebrando racimos de penas.

Repulsa, desquite
choque fugaz,
despliegue de fuerzas.
La mirada irrecuperable
el embargo de testa...
el vaso, la copa, las cenizas,
la noche que no cesa.





Un pícaro rescoldo

Un pícaro rescoldo aún vivo   x
desde la fogata de anoche
tensa las sábanas
en esta mañana preñada de paz.
Abriendo una brecha tipo Bonanza
hasta hacerla humear
hasta prender.
Revolcándose con los no dormidos ni usados
ni agotados/cansadas brasas...
-ya tizones-.

Menudo brasero
para las faldas de la mesa camilla/salón
del día que nos espera...