Silbo en el buzón

Silbo en el buzón       xx
a la puerta de tu casa
y sólo aparece el animal
que tienes atado.

Te miro como si me conocieras
con esa confianza tonta del novato
mientras rebaña el plato
esperando que le sirvan más.

Me vas poniendo una pesa de plomo
en los pies
y una boya fluorescente
en la cabeza
mientras retozas y te acicalas
como un pato ansioso/nervioso
recién llegado al agua.

Tus ojos chispeantes/cegadores
desconectándome de la clavija
con la corriente “echá”
me dejan tiritando...
entre los pespuntes de un patrón
de tizas blancas/de tizas azules.

Mientras te espero
noto una sensación a calle vacía
con adoquines verde gabro quebrantado-
llena de pompas/espumeantes crestas...
Procedentes del caldero de cinc 
vertido con los restos de la fregaza/
-contienda a corto plazo-
que se rinden mansamente
en la rejilla/rendija del desagüe.-

Qué sepas...
que abierta de piernas
o con ellas cruzadas
pienso entrar
en cuanto me dejes
en cuanto te descuides o te canses...
-a pies juntillas-
Doblando esa esquina/pared
que tan bien apuntalas 
con la quilla de nuestro naufragio.

Somos como dos motores de avioneta 
de acrobacias -ahogados- 
/rayándo el cielo.
¿Te has fijado amor...?

Atado a la anilla

Atado a la anilla    x
que llevo en el hocico.
Como una razón en celo
buscando una discusión...
Como la calabaza de piel de culebra
colgada de la rama donde se crio
donde se enredó por primera vez.

Cierro los ojos
y aparece una pantalla de cine
con el operador dormido.
Silencioso reloj de arena
donde la noche se hace tan larga/
tan oscura...
Esperando el siguiente volteo
en la leja/puerta de atrás.