El remanso

El remanso de este lecho         xx
provocado por la presa del molino
mece con su paz
los ojos desorbitados
de quien espera algo.
Descansan 
con la mirada sobre su lomo
sin apenas tocarlo
entretenidos por el baile de hojas
de unas cañas tiernas
y de un viejo sauce llorón.

Acarician su manto
como las arañas de agua patinan
de lado a lado del quijero/
tejiendo surcos en la espiral
de su fina piel al acabar el día.

Pero cuando metes la cabeza,
cuando te capuzas
para darte un buen remojón
para espabilarte
chocas con las piedras del fondo,
con los troncos hundidos,
con los casquijos de obra,
con los restos de vidrios.

Cuellos de botella,
botes de hojalata,
maquinaria ligera,
alambres que te enredan
...y alguna moneda 
cerca del lavadero.
Mi acequia
no es lo que parece 
a simple vista.