Sonríe la boca con gesto tosco, xx+ tesón rígido, como impuesto... en el dilatado almuerzo de gusanos con las musas de Ulises por el Egeo. Miran los ojos fijos, duros, desguazando el silencio, en la maraña de huellas atrasadas, que te pillan adelantándote perplejo. Tu cuerpo anda estremecido, “rizao” con resentimiento como la espiral del sarmiento. Tanta norma te provoca, tantas babas te ahogan, tanto adiós te despide, tanto hola te apelmaza. ¿Qué buscas? ¿Eres cierto...? ¿O solo un espectro? Yo soy el que busco la verdad que no encuentro, “deslumbrao” en el reflejo que me da por cierto. Acaso me noto y confío... ¿Soy algo o un ajeno extravío? Si lo fuera, porque lo soy, si no... me da igual esto que siento es sólo mío. P.D. Es un error no poner frente al paredón continuamente las ideas; -ellas deben morir o vivir según nos convenga...- Porque las cosas son simples copias de la nada, y la nada es la totalidad de las cosas. No existe algo determinado a lo que merezca la pena atribuirle el calificativo de existencia, ni tan siquiera, el mero hecho de suponerlo...