Mientras yo

Mientras yo 
reparto mis sentimientos         x?
a través de la espesa duda
incomoda y maloliente de esta guardia,
posiblemente tú...
estés enamorada.

Mientras yo 
recojo de mi mente
cualquier residuo
capaz de acompañar el rato ausente,
posiblemente tú...
acaricies el mundo latente.

Mientras yo 
intento alquilar
todo lo sensible que se acerca
navegando en este decrépito burdel,
posiblemente tú...
estés gozando con buena gente.

Mientras yo 
castigo los ánimos
con sufridas visiones
reunidas y esparcidas 
en este tanque de heces,
posiblemente tú...
coquetees con algún vicio 
indulgente/estridente.

Ayer quería a una mujer
que hoy es mi vida/
y me hace trizas
en esta "puta mili" maldita.

Que atrevida ironía...
Pues las llamas
no necesitan
ni tenazas,
ni porfía.
Arden solas,
bramando en agonía.

Por eso...
No te preocupes;
aunque tú te hayas ido,
yo volveré contigo.
Y siempre seremos
lo que fuimos...
-Porque dos no existen
sin uno mismo-.

Como la bella mariposa,

Como la bella mariposa,        x?
-vidriera al viento-
luchando en posarse
avanza tu silueta
entre las columnas,
sofás/mesitas y vasos
de esta disco-templo.

Rebanando a la neblina luz
cada tajo de tu cuerpo,
empeñado me deshago
en la sepultura del encuentro.

Tus gestos cuajados de sombras,
acariciados por tus cabellos
son olas que me capuzan
en esos ojos que no encuentro.

Me siembras en torturas
desde el infinito y más allá...
en continuos acantilados
donde se rompen las horas,
esas que me faltan
cuando pasas y me ignoras.

Quiero raptarte,
meterte en jarrones y aliñarte.../
hervir en tu cuerpo,
oler a carne fresca/
saborear tus manjares,
comulgar en la cumbre
de tu altar.
Pero no me dejas,
-ni te acercas-.

Está claro...
quiero y no puedo
lo que ahora no tengo.
Retrasaré el reloj
del haragán juego.
Seré más puntual
en la próxima cita/
en cualquier otro momento.

Ahora no puede ser...
no existo.
Esto es sólo un sueño.








A veces quisiera ser un payaso

A veces quisiera ser un payaso             x?
con mil trapos vestido, 
de otros tantos colgando.

A veces quisiera ser un escarabajo
de luto entero y obstinado,
esperando del brillo de tus ojos
que me trasladen 
al universo de su agrado.

A veces quisiera ser...
eslabón de tu capa,
migajas en tu mesa.
Brizna de serrín/
balada recoleta.
Capilla al amanecer,
escotilla certera.
Espiga que doblegues
/caña de cesta.

Éstas son mis ofrendas...
por si acaso no te enteras.





De todas las cosas

De todas las cosas que me pertenecen...          xx
de todo aquello con lo que sueño,
-eres mi eterno consuelo- .

Te abrazo, te quiero,
te susurro en voz alta,
y, entreabiertos los ojos,
te poseo...

De todas las cosas que me pertenecen,
de todo aquello con lo que sueño,
eres la alegría en el silencio,
el respirar último
del quebrantado juego.


Quería acogerme

Quería acogerme a los cantos rodados             x?
de tu imagen callada
y refugiados en las montañas
hacer temblar al alba
la indecisión de aparecer sin ser tocada.

Quería estrujarte en las laderas de mis venas
y emborracharte en la corriente que las lleva.

Quería volar sobre los arrecifes del infierno,
estrellando el mar de mis ganas
en los linderos de tu cuerpo.

Quería emborracharme de ti
perdidos en el tiempo...
sin relojes, plumas, ni bisturí
que rompieran este sueño.





Duermen los equilibrios su calma

Duermen los equilibrios su calma             x?
reposando sobre sus inquietas ganas.

Y, en la interminable alegría
de una sola de estas mañanas
cuando apareces...
eres lo más hermoso de cada instante
entre las tibias láminas de cemento
y madera grisácea.

La mesa, los atuendos,
tus movimientos cuando te acercas...
cercan el espacio con su aroma aún fresco
-traído entre tus ropas y el pelo-.

El trabajo reposando espera que lo descanses/
archives en los ojos de los tontos... 
-que tanto te admiramos-.
Como pececillos en la pecera del infierno
nos haces hervir.
Esclavos,
clavados en el muro de hielo
de tus encantos.

¡Marlen, qué lo sabes...!








Te digo a ti…

Te digo a ti...     x+
esclavo de tu jardín,
rosa de mi guiar/
prisionero de tu decir.

Te escucho,
y suspendido del más leve latir,
tomo la cicuta
de poseerte sin fin.

Eres lo único,
eres la totalidad irrevocable
de un cuarto de instante,
...y en el más simple de los cobijos
tu infinito cristalino
de piel y carne,
corretea y se evade,
camina y se parte.

Eres por siempre...
mi más recóndito enganche.