Desearía hacer un desastre…

Desearía hacer un desastre...        x
-romper mi cuerpo-
Desgarrar la vida cerrada
en tantas cosas que son
y que no pueden ser.

Desearía cogerme a una farola
embriagado de deseos y alcohol
y saborear su luz a una hora
en que no cuenten los segundos...
teniendo un infinito para ese dolor.

Desearía voltear la vieja gloria
de ese querer que se cierra
sin poder ser...
De ese enjambre de tensiones
por nostalgias vividas de una sola vez.

Desearía... saboreando un buen Ducados/
o un Mini Alvaro
seguir conmigo/abrazado a mi yo,
-esas puñetas de enano-
para acampar 
con una pose certera...
vagando hacia el paisaje indescifrable
de definirme como algo.






Quiero hundir

Quiero hundir      x
con las manos podridas
las miserables teclas...
y cabalgando sobre sus crestas
recorrer sus escondrijos
entre mayúsculas
y espacios malditos.

Quiero hundir
con las manos podridas
las miserables teclas...
apartando, uno tras otro,
el pausado silbido
ese rechinar de engranajes,
rebuzno cumplido.

Quiero hundir
con las manos podridas
las miserables techas
para dar con la tinta
en la cara del imbécil cilindro
y no teniendo tino,
borrar lo no escrito.


Para cuando todo

Para cuando todo sea del agrado de uno...     x?
no quedará nada en el Universo.
La razón, el habla y la vista,
junto con el oído, habremos perdido.

Y refugiados en las hornacinas de cemento
o simplemente rociados de fuerza,
estaremos abrasados por el aire
o clavados en el aliento de una bomba.

Más tarde... -acaso seremos-
una gota de agua, sudor o llanto
de la tierra que hoy nos soporta.


Huyen las olas

Huyen las olas        x
que la arena devora
en continuos aletazos
desplegados en zozobra...
entre babeantes suspiros sin honra.

Desarbolando el casto relicario
con pregones de perpetua atonía
que dejan en cueros vivos
a la luz vidriada que las poseía.

Hasta que se apaga el llanto en bonanza
con la pueril brida de la azacaya,
esa que siega y empapa
la meseta que antes palpitaba.








Cuando se marchitan…

Cuando se marchitan...   x+
los finos pétalos del honor,   
ensombrecidos por la capa del despecho,
se quedan inutilizados los ungüentos
y muerden su cólera los harapientos.

Ya todo se olvida,
nada permanece.
La habitual discordia
anida en la mente...
La sangre está en huelga,
el cuerpo está ausente.

Ya la descomunal discordia
bate sus alas rotas
sobre los sombreros negros,
engalanados por el brillo sereno
que les da el sol y el cielo.
Y no son nada más...
que tapas de ollas cociendo muertos.


Sólidas porcelanas

Sólidas porcelanas        x?
con sus culos chocan
entre los demás cubiertos,
buscando en la mesa
su guiso/su condimento.

Y lanzadas,
hasta perecer en el intento,
estrujan el tejido del mantel
contra su pecho.

Mientras tanto...
el fregadero atento,
espera rozar sus senos
con la brisa del jabón
y el estropajo de acero.


Si paseas

Si paseas sobre nubes grises     x?
de cielos nublados
y no sale el sol...
ya verás a la fría realidad,
que en mesa sin cubiertos
te han de dar.

Y si quieres abrazarte a algo
que amas de verdad,
verás cómo te engaña
y lo perderás.

Porque todo cambia,
nada vale ya,
todo es relativo,
sigue siendo frialdad.

Todo se marcha
a un ¿qué será...?
y no puedes sujetarte
a nada más.

Y entonces...
te ves obligado
a vivir como los demás;
con indiferencia y
falsedad.


Rebosa la espuma el cemento

Rebosa la espuma el cemento        x?
que acordonan las aguas mansas
ocultando en su interior
la garganta que las lanzan.

Es agua de fuerza y luz,
de capa y espada
que con sus minúsculas gotas
tejen cortinas aladas.

Hueles a humedad fresca,
tragas saliva templada,
hasta flotas en sus pompas
sobre las losetas mojadas.

Partiéndote el esternón, 
-si te descuidas...-,
en el filo de su balaustrada.