Melodía angustiosa x? de esencia vital... templada en fraguas de hojas de cristal. Odiadas ilusiones de un segundo fatal. Prostituta del alba, hoy te rompo en mi "ná". Asqueroso rato de dos sueños, te odio a matar...
Autor: poesialuciodata
Grabados de trapos viejos
Grabados de trapos viejos x? vagan meditabundos por el cielo. teñidos de oro burlón, atravesados por espadas de fuego. Es el aliento del pincel volátil que galopa por la inmensidad del lienzo para anidar, como brasa que arde, devorado por el horizonte rodrejo. Es el señor inquisidor que nos deja a oscuras y se marcha despierto...
Tu podrás recoger
Tu podrás recoger x? las hojas atrapadas en los matojos del comprender... podrás rodear con tus dedos su cara y su envés; pero nunca acariciarás la parte más viva, la savia que las nutría antes de caer. Porque la vida es el aroma ovillado de un eco secuestrado al nacer. Más tarde, acaso... una prenda en el fondo de cualquier charca o tonel.
Al tiempo
Al tiempo lo podrás calzar x? con sandalias de piel o esparteñas de soga. Al tiempo lo podrás tocar, desnudo entre sus astas, surcando las horas. Al tiempo lo podrás atrapar con relojes de sal y arena. Pero nunca te podrás pasear entre sus garras de cera.
Las llanuras del deducir…
Las llanuras del deducir... x? se colaron por la alcantarilla de la duda. La ciudad de las ideas se amotinó con el verdugo del momento. Tus fuerzas se las fueron tragando buitres carroñeros de segundos mal puestos, vestidos de gala, cumplidos y coquetos. La visión objetiva se perdió en las cuencas de cristal genital y parpados maltrechos, en un alarde de querer filtrar sólo aquello que te daría por contento. -Como malabarista estúpido escurriéndote por tu féretro-.
Juguetean silenciosas
Juguetean silenciosas x+ en la esfera digital las luces temblorosas del eterno marchar. Intermitentes y quebradizas parpadean sin cesar, fijándote prisionero en su pubis de cristal. Otras en su ocio despliegan abanicos de metal cobijándote en su estela profiláctico letal.
¿¡Dime sublime deseo
¿¡Dime sublime deseo xx+ qué pena poseo que no te tengo? ¿Dime si muero... por qué vivo y no me siento? Ya no puedo más de lo que pierdo y así me sincero... partido por el despecho, el frio llorar y el desconsuelo. Y si engañado me desatino, ya marcho; hoy mi todo es fin, grito, ...ya por poco me tengo.
Se desgranan
Se desgranan moviendo sus culos x+ al son de la marcha triunfal del alba, cada día y un día más... Y así, transeúntes del devenir circulan con las camisas desgajadas en la fiel sien de la añoranza. Y todo... por una mala brisa en el bancal; ese de pan y de paja, de alma y de cristal.
Hay veces…
Hay veces... xx que se escapan las ilusiones en carros ensangrentados sobre las arenas del tiempo. Hay veces... que se escapan las alegrías envueltas en nubes grises que se condensan y te precipitan. Hay veces... que se escapan los momentos por caminos fangosos, faltos de carisma... -Dejando transcurrir los días- como melancólicos suicidas.
Luciérnagas silenciosas
Luciérnagas silenciosas x+ juguetean al escondite entre las matas... dejando ver en la oscuridad su falda verde esperanza. Grillos irreverentes atronan frotando sus patas, derramando júbilo entre las brozas y cañas. Las ranas croan en carnal semejanza entre chasquidos y silencios que las asusta como delatan. Mientras que la senda mojada de relente remonta con su humedad mis sandalias. De pronto, una sombra en la tapia me hace huir a la misma velocidad que me atrapa. Y lanzado al borde del estupor convulsionado como una guitarra guancha, tiemblo aplacado en esa espuma “pasmao” del miedo que me atenaza. Con el valor de cien quijotes siembro de pisadas feroces la senda de hilos de plata, hasta aplasto algunos caracoles/ a cualquier criatura noctambula, voy acelerado, con prisas, sin contemplanzas. Al loro... unos perros avisan de mi llegada, el cañizo, una estaca, la curva, una ligera cuesta la puerta de mi casa. Por fin, respiro tranquilo en la paz de esta plaza.